Comenzaré éste trabajo con la idea de analizar el concepto de enfermedad mental en homeopatía. .Para esto los Par
Par 211. El estado moral del paciente determina a menudo la elección del remedio homeopático, siendo un síntoma decididamente característico y que entre todos es el que menos puede permanecer oculto a la observación exacta del médico.
Par 213. Nunca, pues, se curará de un modo conforme a la naturaleza__es decir,__homeopáticamente, mientras que en cada caso individual de enfermedad, aun cuando sea aguda, no se atienda simultáneamente con los otros síntomas, los que se relacionan al cambio mental y moral, y no se elija para aliviar al paciente, un medicamento capaz de producir por sí mismo, no solamente síntomas semejantes a los de la enfermedad, sino también un estado del carácter y mental semejante. Así el Aconitum rara vez o nunca produce una curación rápida y permanente cuando el humor del enfermo es quieto, apacible y equilibrado; ni
Par 215 .Casi todas las llamadas enfermedades mentales y emocionales no son más que enfermedades corporales en las que está acrecentado el síntoma de perturbación de la mente y el carácter, mientras que lo síntomas físicos declinan( más o menos rápidamente) hasta llegar a alcanzar la unilateralidad más notable, como si fuera una enfermedad local situada en el órgano sutil e invisible de la mente o el carácter .En el libro “90 medicamentos Homeopáticos”, quizás la primera Materia Médica de Hanhemann, podemos observar que en el desarrollo de los respectivos medicamentos, comienza con un breve comentario general y luego, lo que él llama “ estado moral.” Para Alúmina por ejemplo dice: Morosidad. Timidez. Inquietud (poltronería).Aversión al trabajo. Irresolución. Dificultad de pensar. Luego pasa a describir síntomas de cabeza, ojos, oídos, nariz, etc. etc.
En Amonium Carbónicum el estado moral : Poltronería; desobediencia, indocilidad; disgusto de la vida; agitación por la tarde; inquietud; ansiedad con debilidad; disminución de la facultad de pensar. En Anacardium , carácter hipocondríaco, moroso; desaliento; misantropía; ansiedad; temor de una muerte próxima; carencia de sentimiento moral(inhumanidad, dureza de corazón); estado como si el enfermo tuviera dos voluntades opuestas; estado como si el alma no estuviese en relación con el cuerpo.
Calcárea Carbónica. Abatimiento; propensión a derramar lágrimas; morosidad con pesadez de piernas; ansiedad con sudor; ansiedad continua; ansiedad y escalofríos al anochecer; ansiedad producida por pensamientos; ansiedad por la narración de crueldades; sobrexcitación nerviosa extrema; gran disposición a asustarse; accesos de desesperación a causa de la falta de salud, gran susceptibilidad; egoísmo; indiferencia; dificultad de pensar:
Es interesante observar entonces que, bajo la denominación de “estado moral” Hanhemann describía los síntomas mentales más destacados del medicamento en cuestión, de modo tal que, volviendo a los Par 210, 211,213, se trataría de términos afines que describen características morales y/o mentales de los enfermos, aquello que el médico no puede dejar de considerar a la hora de elegir un medicamento.
Entonces vamos observando cómo era para Hanhemann la “enfermedad mental” en su época, y como éste concepto se amplía y modifica con los aportes, a mediados del siglo 19, de la escuela alemana y francesa de psiquiatría , que comienzan a delimitar su campo. Recordemos que en 1835 Jahrr , discípulo y contemporáneo de Hanhemann, en su libro “Enfermedades mentales, su tratamiento homeopático” llama la atención haciendo un pormenorizado análisis de las diferentes enfermedades mentales de acuerdo a la comprensión y observación de su época, recomendando la lectura de los más avanzados autores de entonces. Es oportuno señalar aquí que la complejización y el desarrollo de los modelos sociales y económicos, son, entre otros, los causales de la aparición de enfermedades mentales, que expresan el fracaso de los mecanismos de defensa de los sujetos susceptibles a ellos. La enfermedad mental parece entonces aún más “defectiva”es decir cada vez más mental y menos corporal, con lo cuál su tratamiento homeopático se dificulta.
Es por ello entonces, que a partir de éstos factores mencionados, que sin duda han estimulado el desarrollo de la psiquiatría moderna, del psicoanálisis ,y de todas las corrientes de pensamiento que han tratado de desentrañar el misterio que rodea al enfermo mental desde los tiempos más remotos, resulta llamativo el enfoque que desde una homeopatía que podemos llamar clásica, se entiende a la enfermedad mental, de acuerdo a aquellas primeras aproximaciones del Organon, en dónde la enfermedad mental era expresión de la sora desarrollada. Hoy la enfermedad mental depende además fuertemente de las supresiones que se realizan con los potentes psicofármacos en uso, de la supresión de otras afecciones , presentándose de un modo sustancialmente diferente al de aquellos tiempos . Hoy, cuando a nuestros consultorios acuden pacientes con problemas endocrinos, metabólicos, cardiovasculares, cánceres, etc, el médico necesita conocer la clínica de los mismos, observar su evolución y el pronóstico a través de los parámetros del laboratorio, estudios complementarios, evolución miasmática, etc. Por eso en el seguimiento del paciente mental, es importante destacar que lo que el médico homeópata no debe perder de vista en ningún momento, es la evolución en el enfermo de
Es absolutamente imprescindible que, antes del ejercicio de la clínica, el homeópata tenga una profunda formación filosófica sobre la convicción y fe de la doctrina médica que sustenta la homeopatía. Muchos médicos y muchas escuelas de homeopatía han fracasado por anteponer la clínica a la asimilación de los principios fundamentales. En los Estados Unidos, cuna de tantos preclaros maestros de homeopatía, sobrevino la decadencia de la medicina hahnemaniana, cuándo ellos mismos pusieron el acento de sus clases en mostrar los diversos aspectos de la clínica con el éxito o el fracaso de los casos tratados, pero sin inculcar, con la vehemencia que corresponde, el conocimiento profundo y la vigencia en cada enfermo de
Cuándo se trata del enfermo mental, muchas veces se soslayan éstos elementos, se los desconocen, o a veces, lo que es peor, se los confunde, tratando entonces a éstos enfermos de un modo errático .
Pareciera que el abordaje del enfermo mental, del loco digamos, es una experiencia inquietante para el médico, que a veces intenta defenderse de la misma para no angustiarse frente a su paciente.. La enfermedad mental no es la locura. Y la locura no siempre se nos muestra como “enfermedad mental”. No estaría de más decir que actualmente el tratamiento de los trastornos mentales posee un enfoque integrativo y multidisciplinario, en el que participan psicólogos y psiquiatras, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y otros profesionales.(acompañantes terapéuticos arte terapeutas). Y también homeópatas.
Hoy es más frecuente que el homeópata reciba en su consultorio a pacientes con sintomatología de tipo borderline, es decir, que no responden definidamente a parámetros sicóticos, tampoco son neuróticos, se expresan con dificultad en cuánto a la verbalización de sus síntomas, a veces referidas cómo sensaciones “como sí”; con ausencia de síntomas generales , son pacientes poco permeables a la psicoterapia, con un yo debilitado, que muchas veces mejoran gracias a la dedicación y el tiempo que les dedica el médico homeópata, a diferencia de la poca paciencia y simpatía que éstos pacientes despiertan en el mundo alopático. .Los resultados terapéuticos homeopáticos con ellos son inciertos .
Pensemos en el enfermo mental que nos muestra la siguiente sintomatología.
Esquizofrenia.
Es la psicosis crónica por excelencia, de mayor incidencia y conocida por el médico, por lo que el homeópata debe conocer sus lineamientos generales para no incurrir en errores groseros de diagnóstico y tratamiento. Se caracteriza por una transformación profunda y progresiva de la persona, quién cesa de construir su mundo en comunicación con los demás, para perderse en un pensamiento autístico, es decir, en un caos imaginario. Se trata de un trastorno en los que dominan la discordancia, la incoherencia ideoverbal, ambivalencia, autismo, ideas delirantes y las alucinaciones mal sistematizadas y perturbaciones afectivas profundas, en el sentido del desapego y de la extrañeza de los sentimientos, trastornos que tienden a evolucionar hacia una disolución de la personalidad.
En cuanto a la etiología de la enfermedad mental, podemos decir que, están determinadas multifactorialmente, integrando elementos de origen biológico(genético, neurológico,...),ambiental (relacional, familiar, psicosocial,...) y psicológico (cognitivo, emocional,...), teniendo todos estos factores un peso no sólo en la presentación de la enfermedad, sino también en su fenomenología, en su desarrollo evolutivo, tratamiento, pronóstico y posibilidades de rehabilitación. Destaco la coincidencia de múltiples autores respecto a la vinculación genética de la esquizofrenia en particular y a la enfermedad mental en general. Por eso
De acuerdo a la tabla de supresión miasmática, y en acuerdo a lo que expresa Hanhemann en el par. 210, la psora está implicada en el comienzo de la enfermedad mental. Para Prafull, se trata de un disturbio que implica los niveles superiores(5° a 7°) Código Genético Psora. Por supuesto que las supresiones tanto de origen medicamentoso cómo las que ocurren en la profundización de la enfermedad crónica pueden dar manifestaciones miasmáticas diferentes de acuerdo a las diferentes constituciones. Hasta alcanzar la unilateralidad más notable.
Para prescribir el Simillimum Genético Constitucional será preciso entonces tomar cualidades del paciente que forman sus características innatas, en las que se muestra el código genético. Éstos síntomas deben ser de naturaleza no enferma, rasgos naturales, y no síntomas clínicos.
Para investigar entonces los síntomas genéticos constitucionales en nuestro paciente, deberemos recurrir en primer lugar a la observación de los síntomas objetivos como el primer paso para una buena prescripción. El valor de los mismos reside en que ellos no pueden ser impedidos ni inventados por los pacientes, el paciente no los percibe, mostrando entonces valiosa información sobre la naturaleza y el carácter heredado del enfermo, que forman parte de la totalidad del caso, especialmente en los casos crónicos. Requiere del médico un entrenamiento muy especial y una mente libre de prejuicios como quería Hanhemann.
Constitución es entonces la estructura básica de la persona. Allí se expresa el rasgo genético dominante(genotipo). La descripción de su psique. Se manifiesta en el momento del nacimiento y es influida por la herencia miasmática (el miasma que se exprese en ése momento, dependiente del heredado de los padres) Esto influirá en toda la apariencia física, modo mental, forma de enfermarse y el modo en general. La constitución no es fácil de cambiar pero puede hacerlo a lo largo de los años, cómo los mentales, la sed, termales, la estructura.
La disposición es la naturaleza, el carácter como temperamento, su modo de reaccionar. Así tendremos las diferentes disposiciones incluidas en cada constitución en particular .También depende de la influencia miasmática, tanto en lo mental cómo en reacciones y actitudes. La disposición puede sufrir cambios con el avance de la enfermedad y con supresiones. Puede cambiar o variar durante el curso del tratamiento.
Ernst Kretschmer (1888-1964) medico, neurólogo y psiquiatra alemán, conocido por sus investigaciones sobre las relaciones entre la constitución corporal y el carácter. La constitución corporal era definida como la totalidad de todas las peculiaridades individuales que pueden relacionarse con la herencia, es decir, que poseen base genética.
Podemos definir de acuerdo a Kretschmer, entonces al temperamento cómo la actitud afectiva total de un individuo, en la que se destacan dos notas esenciales. 1° la sensibilidad, es decir, la capacidad de ser influido por las cosas. La pregunta entonces será: a que cosas es sensible? El temperamento entonces es natural: lo que el hombre es. Depende de la herencia biológica. Está dentro de la constitución. Depende de la herencia miasmática.
En segundo lugar, el impulso: es la capacidad dinámica de volcarse a la acción.
La pregunta será entonces, como reacciona.? Entonces, a que cosas es sensible y cómo reacciona frente a ellas.
El carácter es el coronamiento de las manifestaciones de una persona, el trazo que subraya, el cuño personal de la conducta de un individuo frente al mundo y a sí mismo. Es moral : lo que el hombre debe ser .Se realiza por un esfuerzo de la voluntad. Exige un permanente intercambio con el mundo circundante.
El carácter no es un modo cambiante de querer, es el aspecto más permanente de la voluntad, es aquello que nos caracteriza, que nos define, que nos hace reconocible ante nosotros mismos y los demás.
Por esto, Constitución es algo con lo que uno nace, al igual que el Temperamento.
Entiendo que el enfoque de

Hola me gustaria saber si hay algun homeopata especilizado en españa en "enfermedad mental"
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